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Ante-proyecto:
acerca de la idea
La
obra consiste en la edificación de una capilla
conmemorativa en una plaza u orilla de carretera de
la isla, utilizando como punto de referencia el imaginario
del viaje, en particular el traslado migratorio sin
retornos, propio de la España en crisis de post-guerra;
y recordando momentos históricos complicados,
en los cuales parte de la población decide partir
hacia otras latitudes en busca de mejores perspectivas
de vida.
Uno
de los más comunes destinos para estos inmigrantes,
tanto a finales de la primera guerra mundial, la guerra
civil española y la segunda guerra mundial, fue
Venezuela; la historia contemporánea de este
país está llena de la presencia del isleño.
Esta obra es una oda a esos inmigrantes que provenientes
de Canarias viajaron a Venezuela y establecieron allí
su vida, algunos jamás tuvieron la oportunidad
de volver y crearon en su nuevo lugar una patria híbrida
de la cual los descendientes y todos los venezolanos,
somos habitantes. Esta obra es un “Santuario a
las ánimas de la 8va Isla”.
Una
réplica a escala humana de las capillas, muy
comunes en el interior de Venezuela a las orillas de
las carreteras, será instalada en guía
de Isoria. Estas capillas se colocan para conmemorar
la muerte de algún familiar y por la relación
mágico-religiosa propia de Latinoamérica,
se vuelven lugares de oración, espacios de petición
a las ánimas para el buen viaje. Esta intervención
en forma de memorial es un regalo a mi tátara
tatarabuela Juana Sotomayor de Eloy, quien migrara a
Venezuela al rededor de 1900 y quién como muchos
isleños vivió en el otro continente hasta
sus últimos días. Un memorial para los
isleños que dieron su vida por construir un espacio
cálido, con la misma estética de su lugar
de origen.


Descripción
en ante-proyecto: aproximación visual
Dentro de
un recinto de cemento y bloque de construcción
(una casita de unos 2,5 mts de largo, 1,5 mts de ancho
y 3 mts de alto), se instalara una colección
de objetos recogidos en las playas de Venezuela. Al
rededor de la pequeña casita se colocaran unos
materos de tierra con flores. Estas serán de
dos colores, evocando las fases de la vida de Juana
en ambas latitudes, por un lado, infancia y adolescencia
en Tenerife (España), y por otro, madurez y vejez
en Maracay(Venezuela). A cada fase será asignado
un cultivo particular.
La casa,
a pesar de conservar la atmósfera de los pequeños
santuarios, estará realizada con una estética
minimalista y moderna. La parte externa de un sólo
color con una frase alegórica. La parte interna
consiste en:
1. La pared de entrada y una pequeña reja que
permite el acceso al interior del espectador
2. Las paredes laterales que contienen nichos regulares
de 20 x 20 cms y 10 cms de profundidad cada una. En
estos nichos se colocarán los objetos encontrados
en las playas venezolanas. Todas los nichos serán
de color negro.
3.Cruces en las paredes formadas por estructura de vidrios
transparentes.

Recolección:
Los objetos de la memoria
Los
objetos que conforman la instalación son boyas
que las corrientes marinas llevan a Venezuela. Dan la
idea de estructuras que flotan en el mar, que de un
origen fijo pero rodeado de agua, a manera de islas,
se fragmentan por una situación inesperada, cayendo
a la deriva; para culminar encalladas en otro territorio.
Golpeadas y transformadas, pero dispuestas a formar
parte de una nueva geografía. Esta es sin duda
una metáfora del inmigrante, de aquél
que con dolor deja su suelo para integrarse a un otro.
Las
boyas fueron recolectadas en una larga travesía
alrededor de las costas Venezolanas, por espacio cercano
a un mes y medio una búsqueda cautelosa arrojó
un total de 350 elementos fragmentados que fueron cuidadosamente
dispuestos dentro de la pequeña capilla.

Construcción:
Acerca de la elaboración de la pieza
La
locación constituye sin duda una de las partes
fundamentales de la obra en el espacio público,
el contexto y la ubicación de la pieza fueron
por ende, cuidadosamente estudiados resultando en la
utilización de un espacio de paso, al borde de
la carretera principal, pero que se encontraba en una
zona céntrica de la ciudad; de manera de garantizar
una doble visual de la pieza. Por un lado, la sensación
del pasajero de automóvil al observar este tipo
de recinto al borde del camino y por otro, al peatón
o transeúnte común que observa directamente
el lugar de oración, preguntándose sobre
su origen y dialogando con su contenido.
Los
cimientos fueron colocados en la parte frontal izquierda
de la“Plaza del pueblo de Garachico” en
las cercanías del Centro Cultural de Guía
de Isora. Allí comienza a erigirse con la colaboración
maravillosa de los empleados del ayuntamiento la pequeña
casita, similar en su construcción y resultado
a la boceteada por la artista en el ante-proyecto.
La
relación in situ con el espacio hacen que las
proporciones de la casa disminuyan, terminando en una
construcción final de unos 2mts de profundidad;
1,2 mts de ancho y 1,5 mts de altura. Así mismo,
el aspecto físico de la casa hace necesario un
giro visual, dónde en lugar de nichos en las
paredes laterales, estas son dejadas libres y todos
los objetos se colocan a ras de piso, dando la contradictoria
sensación de instalación impenetrable.



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